LA DOMA CLASICA A TRAVES DE LA POSICION Y EL  MOVIMIENTO

Fusión de movimientos caballo-jinete

Movimiento y posición correcta.

El sistema de trabajo de Juan Santisteban Ruiz Bernaldo de Quirós está basado en la posición correcta del jinete y en su movimiento adecuado encima del caballo, tanto para no interferir negativamente en los movimientos del caballo, como para mejorarlos y poder ejecutar los diferentes ejercicios con armonía y brillantez.

Las correcciones ante posiciones o movimientos incorrectos encima del caballo se consiguen a través de ejercicios dictados sobre la marcha y cuyo resultado es siempre positivo.

La primera fase de esta técnica consiste en unos ejercicios gimnásticos en el suelo: movimientos de ula-hop, estiramientos musculares, movilidad gato-lumbar y otros más, destinados a la preparación y calentamiento del jinete antes de subir al caballo.

Una vez encima del caballo, la clase comienza siempre a la cuerda.

0997
0997
1072
1079
1092

La clase comienza siempre a la cuerda.


Las primeras sesiones transcurren enteras a la cuerda con el objetivo de aprender a mover nuestra cadera encima del caballo, a través de ejercicios que además aportan el equilibrio y el ritmo imprescindibles para una correcta equitación. Con el tiempo tomamos las riendas aunque todavía a la cuerda y más adelante nos suelta para permitirnos conducir a nuestro caballo en libertad, utilizando las directrices recibidas.

 

Los primeros conceptos que introduce y los más básicos son “cadera disponible”, “la importancia de la vista hacia la dirección de la marcha”, “ir en los tiempos”, “trotar en positivo”, “posición correcta” y “el poder del pecho”, siempre aderezados por un tratamiento personal positivo, motivador y muy paciente. “No se puede mejorar” o “esto convence” acompañan siempre nuestros pequeños avances.

Siendo una persona especializada en biomecánica y teniendo una amplia experiencia en diversos deportes de élite, puede apreciar cuándo el jinete por su posición o movimientos incorrectos, impide el buen movimiento de su caballo y sabe corregir la causa que lo motiva, siempre con ejercicios que nos colocan en la situación que nos hace volar con nuestro caballo.

Uno tras otro, sus alumnos hemos ido mejorando en la relación con nuestro caballo y nuestra forma de montar se ha ido haciendo más rentable y menos traumática para nuestro compañero deportista.

1228
1228
1229
1242
1243

Los conceptos básicos

  • La disponibilidad de la cadera
  • Es el primer objetivo que se quiere alcanzar con este método, ya que es la base para una buena ejecución de cualquier ejercicio de doma clásica, por lo que los primeros ejercicios están destinados a educar la cadera.

    Primero con los piés en el suelo se realizan ejercicios de ula-hop y otros que ayudan a soltar la tensión de la cadera y de la cintura. Se pretende obtener una cadera que pueda actuar relajada o tensa según interese en cada momento, y que dé al caballo información clara pero sin fuerza excesiva.

    Ya encima del caballo y a la cuerda, primero al paso, se alternan trancos de paso sentado con otros trancos de paso en suspensión. Empezando con 4 pasos sentados y 4 pasos en suspensión y continuando con 3 y 3, y finalizando con 2 de paso sentado y 2 de paso en suspensión. .

    Una vez dominados estos ejercicios al paso, se realizan también al trote, alternando el trote 1-2 con el trote en suspensión y también con el trote sentado. .

    A través de la posición se pretende conseguir un asiento independiente de las piernas y de las manos por lo que estos ejercicios se realizan sin riendas, a la cuerda y utilizando la cadera que se moverá siempre hacia adelante. .

  • Otros ejercicios están destinados a mantener un buen anclaje de las piernas.
  • Trabajando a la cuerda, sin riendas, y con las manos en las piernas. Al paso, dando dirección a nuestra vista y a nuestro cuerpo hacia el círculo, alternamos el paso en suspensión y el paso sentado, y mirando y utilizando el pecho en la dirección de la marcha. Es importante la relajación de la cintura para la buena disposición de la cadera, intentando que no se bloquee con rigideces que interfieran en el movimiento del dorso del caballo.

    De la misma manera alternamos el trote sentado con el trote levantado y el trote en suspensión, siempre al ritmo que se nos va dictando.

    Este ejercicio sólo se puede realizar si las piernas se encuentran en una correcta posición. En caso contrario es imposible su ejecución.

    Tras varias series de estos ejercicios las piernas se confirman en su posición que debe ser bajo el cuerpo en una línea vertical coincidente con la cadera.

    La posición adelantada de las piernas obliga a un movimiento más brusco o violento tanto en el trote levantado como en el sentado y no obtiene la fluidez necesaria para la buena ejecución de los ejercicios.

    La posición retrasada de las piernas permite por un lado el fácil movimiento de la cadera (cadera disponible) y por otro, contactar con el caballo en una zona más sensible por lo que se conseguirá de éste una mejor respuesta.

    1325
    1325
    1427
    1433
    1507
  • Trotar en positivo
  • es un concepto básico de gran importancia ya que de ésta forma se dan las órdenes claramente al caballo y siempre hacia adelante. El movimiento de nuestro cuerpo debe ser siempre hacia adelante, nunca nuestro asiento debe ir hacia atrás con respecto a nuestra espalda, sino siempre hacia adelante, guiando al caballo claramente hacia la dirección de la marcha. Se puede hablar de marcar el movimiento hacia adelante y no yendo hacia atrás.
  • Cada tranco es independiente
  • Con un tamaño, suspensión y dirección determinados. En cada tranco le decimos al caballo lo que queremos, haciendo que nos escuche y esté dispuesto a seguir nuestras instrucciones tranco por tranco.
  • Adelantarse en los tiempos.
  • Este concepto es básico, efectivo y eficiente. Consiste en hacer que el caballo escuche el ritmo del jinete, de manera que si éste último se mueve en cada tranco un instante antes que el caballo, conseguirá que el equino le espere, le siga  y esté atento a cada indicación del ritmo de su movimiento. El caballo conoce cómo tiene que actuar en cada tranco antes de empezarlo y no a tranco vencido.

    De esta manera el efecto de cada ayuda es inmediato (efectivo) y nada traumático ni brusco para el caballo, sino que consigue mayor fluidez y armonía para el binomio, con mayor suavidad de las ayudas (eficiente). Lo ideal es poder combinar ir por delante de los tiempos del caballo con ir en los mismos tiempos del mismo, con el objetivo de aplicarlos como recurso en cada tranco.

  • Es importante la relajación de la parte inferior del tronco
  • Para conseguir la disponibilidad de la cadera que entrará en funcionamiento cuando sea necesaria, siempre precedida por el movimiento del pecho.
  • Conducir al caballo con el movimiento del pecho.
  • Continuando a la cuerda, tanto al paso como al trote, bracear hacia delante y hacia atrás, al ritmo del movimiento del caballo, con los dos brazos a la vez unos trancos y alternando un brazo y otro los siguientes. El objetivo es dar al pecho la elasticidad, el ritmo y el trabajo necesarios para que funcione correctamente manteniendo al caballo equilibrado y facilite su movimiento, incluso mejorándolo.
  • Manteniendo el pecho elevado
  • Se consigue una cadera más disponible, ya que puede moverse más fácilmente bajo el tronco.
  • Alternando el movimiento del pecho con el de la cadera
  • En cada tranco, en varias series al paso, al trote y al galope, conseguimos ser capaces de utilizar con soltura estas dos partes de nuestro cuerpo y de disponer de ellas como herramientas muy eficientes para cada momento y situación durante la ejecución de los ejercicios que realizamos con nuestro caballo.
  • Concepto de tiempo uno: utilización sólo del pecho; y de tiempo dos: utilización de pecho y cadera.
  • Dependiendo del ejercicio que el binomio ejecute o de la exigencia de cada ejercicio, se puede alternar oportunamente el uso del pecho o del pecho y cadera, manteniendo al caballo en un movimiento ascendente y más o menos adelante.
  • La utilización del movimiento o dinámica para dirigir al caballo adelantando o atrasando los tiempos
  • Con el objetivo de mandarle hacia adelante o de hacerle esperar, aumentando el tiempo de la suspensión del caballo a través del pecho de forma que los pies del mismo tienen más tiempo y espacio para entrar con más amplitud.
  • Los diferentes recorridos de la cadera
  • También son muy útiles para indicar al caballo de una manera muy sutil cómo tienen que ser los trancos que realice, pudiendo ser éstos más o menos largos o más o menos suspendidos. Para este fin la cadera se puede mover hacia adelante con diferente amplitud o hacia arriba aguantando en el aire más o menos tiempo.
  • No apartarse en exceso de la posición correcta al dar cualquiera de las diversas órdenes.
  • En caso de necesitar enfatizar, se utilizan las piernas. Siempre actuar “desde la posición”, para cualquier indicación, ya sea para cambiar de dirección, de aire o de ejercicio, como para corregir cualquier desviación del movimiento del caballo no deseada. El caballo debe ordenarse dentro de nuestras ayudas aplicadas desde una correcta posición y no al revés, es decir el jinete desordenarse debido al movimiento incorrecto del caballo.
  • Conseguir el equilibrio a través del movimiento o dinámica.
  • Ejemplo de la bicicleta: Cuando una bicicleta está en marcha es fácil conseguir el equilibrio, mientras que si la paramos, debemos poner un pié en el suelo para que no se caiga. De la misma manera, si nosotros movemos al caballo con nuestro movimiento correcto, conseguiremos un buen equilibrio para nuestro cuerpo y por tanto también para el binomio.
  • Para que todo esto funcione se debe tener en cuenta el contacto con la boca del caballo y la posición del jinete, y sobre todo la combinación de todo esto con la utilización correcta de las piernas del jinete.
  • Cada caballo necesita un contacto determinado, más o menos intenso. Este contacto debe ser igual en las dos riendas y durante todo el trabajo. Es la referencia de confianza para el caballo a partir de la que se basa para mover todo su cuerpo al realizar cualquier trabajo. Manteniendo el contacto como un referente fijo y de confianza, y haciendo lo mismo con la posición correcta, conseguimos que el caballo pueda interpretar con claridad cualquier variación del resto de nuestras ayudas. Si el contacto varía durante el trabajo o es diferente en los dos lados de la boca del caballo, a éste le llega la información de nuestras órdenes de una forma confusa ya que hay más variables en nuestra expresión corporal.
  • Utilizar la media parada antes de iniciar un nuevo ejercicio,
  • un cambio de dirección o cualquier corrección que precise llamar la atención del caballo, a través de “hacer esperar”. Como en cada tranco vamos diciéndole al caballo qué queremos que haga, cuando en uno no le decimos nada, el caballo por un instante espera la nueva orden. Si el caballo está acostumbrado a esperar la conexión y desconexión de nuestro movimiento ante la aplicación de cada orden, es muy fácil llevarlo de un ejercicio a otro de una forma armónica y sin alterar la calidad de su movimiento. En todo caso mejorándolo.
  • Conseguir el contacto con la boca del caballo a través de la espalda
  • manteniendo relajadas pero elásticas las articulaciones tales como las muñecas, los codos y los hombros, se consigue mayor efectividad en la aplicación de las ayudas. Se puede sentir el contacto con la boca del caballo a través de las paletillas, siendo su resultado mejor ya que al contactar con la boca del caballo desde más lejos que las manos no se produce un molesto bloqueo cerca de su boca. La orden viene desde el tronco, que es más cercano al eje central del movimiento, o centro de la posición y origen del equilibrio y de las órdenes. Si conseguimos que el contacto desde la boca del caballo llegue a las paletillas pasando de una forma permeable por las anteriores articulaciones de nuestro brazo descubriremos la sensación de que este brazo forma parte de una rienda elástica que dirige al caballo sin molestarle. Por lo tanto, manteniendo las manos cerradas a modo de puño, se puede dejar pasar el contacto con la boca del caballo a través de las mismas y también a través de las muñecas, de los codos y de los hombros, para llegar hasta las paletillas. “El caballo lo agradece”. Trabajar con la espalda también favorece la estabilidad de la posición correcta. Otra vez podemos decir que a través de la dinámica se consigue más fácilmente el equilibrio y la posición correcta, ya que esta dinámica evita el abandono del tono muscular necesario para mantener el equilibrio y la posición.
  • Mantener los codos en su sitio, sin rigideces, ayuda al equilibrio del jinete y por lo tanto del caballo.
  • Cualquier rigidez del jinete la nota el caballo y va en detrimento de su movimiento.
  • Sólo debemos tener tono muscular donde nos hace falta, donde es necesario. El caballo puede apreciar fácilmente todas nuestras rigideces, y éstas no le facilitan la fluidez de su movimiento sino todo lo contrario, ya que las órdenes se hacen menos claras y finas. Debemos tener relajada y viva la mirada, relajado y atento nuestro cuello, los hombros, el pecho, la cintura, la cadera, las piernas, los tobillos… todo esto hace que podamos estar disponibles para dirigir al caballo con nuestra posición y movimiento.
  • Todo el cuerpo del jinete debe dirigirse hacia el mismo sitio.
  • Ejemplo: Cuando corremos a pie en un círculo todas las partes de nuestro cuerpo se dirigen hacia el mismo sitio, hacia la dirección de la marcha. Es lo que hace más rentable nuestro esfuerzo. Montando a caballo, no funciona bien el binomio si la cabeza del jinete mira más exageradamente hacia un lado que su tronco. Resultan menos directas las órdenes, menos francas, y el caballo lo manifiesta claramente. No solamente hay que colocar nuestra posición en dirección de la marcha, sino también y sobretodo nuestro movimiento que es lo que conduce al caballo.
  • Los diferentes ejercicios que se realizan con el caballo se deben tanto empezar claramente como rematar claramente.
  • El caballo entiende la buena o correcta definición del trabajo que se realiza.
  • De vez en cuando hay que lateralizar varias partes del cuerpo para asegurar la elasticidad de las mismas.
  • Así, las caderas, la cintura, las paletillas, los hombros, el cuello, los codos y las muñecas, podemos moverlos de un lado a otro para comprobar su falta de rigidez. A continuación, mandando al caballo hacia adelante, el movimiento se hace más fluido.
 

Escribir un comentario


Código de seguridad Refescar